Estilo de vida saludable en la tercera edad: ¿cómo lograrlo? | lacasa

Estilo de vida saludable: consejos para alcanzarlo en la tercera edad

El envejecimiento forma parte del ciclo natural de la vida y llevar un estilo de vida saludable contribuye en gran medida al bienestar general en la tercera edad.

En los adultos mayores, los hábitos saludables se relacionan con aspectos como: actividad física; higiene personal; alimentación adecuada; actividades sociales y recreativas; vida afectiva; entre otros. Todos estos se consideran muy importantes para mantener, e incluso incrementar, las condiciones físicas, intelectuales, sociales, emocionales, etc. (Negrete, 2016).

Actualmente, la población mundial en general vive más tiempo; una gran cantidad de seres humanos tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. De hecho, para 2050 se proyecta estadísticamente que la humanidad en este rango de edad llegue a los 2.000 millones; un incremento de 900 millones con respecto al año 2015, según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021).

Siete consejos para mantener un estilo de vida saludable en la tercera edad

1. Realizar actividad física

Es una de las claves para un estilo de vida saludable. Por eso, es muy importante promover el ejercicio físico desde muy temprano en la vida (OMS, 2021).

La OMS recomienda que los adultos mayores dediquen 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas; o bien algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos; o una combinación de ambas opciones (NHCOA, s.f.).

Caminar es una de las actividades que resulta muy valiosa. Se debe a que brinda la sensación de seguridad, optimiza el equilibrio, incrementa la movilidad y disminuye el estrés y el riesgo de padecimientos cardíacos. A su vez, ayuda a mantener un peso adecuado y disminuye las sensaciones de cansancio (NHCOA, s.f.).

Existen otras actividades como nadar, bailar, ejercicios de tai chi, etc. El tipo y duración de cada actividad diaria debe ser recomendado por el médico de confianza según las condiciones de cada persona (MedlinePlus, s.f.).

2. Evitar el consumo de tabaco y alcohol

El tabaquismo puede incrementar considerablemente el riesgo de sufrir cáncer y enfermedades cardiovasculares como cardiopatías, fibrilación, arritmias, etc. También, enfermedades respiratorias crónicas (bronquitis, enfisema, etc.), diabetes, entre otras. Las personas mayores tienen una mayor probabilidad de presentar problemas de salud por el tabaco (UC San Diego Health, s.f.).

Así mismo, el consumo de alcohol puede estar asociado con problemas de salud como: trastornos mentales y de comportamiento; enfermedades no transmisibles como la cirrosis hepática; algunos tipos de cáncer; y enfermedades cardiovasculares. También se asocia con traumatismos derivados de la violencia y los accidentes de tránsito (OMS, 2018).

Evitar estas sustancias no sólo aumenta la esperanza de vida y forma parte de un estilo de vida saludable, sino que también reduce su dependencia física y psicológica (Negrete, 2016).

3. Mantener la higiene personal

Algunas complicaciones de salud como infecciones, problemas bucales o dermatológicos son debido a una mala higiene personal que perjudica tener un estilo de vida saludable. En este sentido, la correcta higiene bucal es un aspecto de salud que usualmente se ignora, o no se le da la importancia que tiene. Es importante que el adulto mayor asista al menos una vez al año al odontólogo para el control de su salud bucal.

Su falta o incorrecta aplicación puede provocar caries y enfermedades bucales como periodontitis, gingivitis, cáncer bucal, entre otras (Negrete, 2016).

Adicionalmente, es aconsejable que el adulto mayor se mantenga siempre bien hidratado para beneficio general de su salud.

Por otra parte, hay que tener en cuenta la calidad del sueño en esta etapa de la vida. Esto debido a que los trastornos del sueño con la edad son más comunes, afectando tanto a la cantidad como a la calidad del descanso. Para lograr esto se puede utilizar la terapia conocida como  higiene del sueño, que favorece en gran medida el buen dormir (Geriatracarea, s.f.).

4. Mantener una alimentación saludable

Esto es fundamental para un estilo de vida saludable.Una nutrición equilibrada afecta positivamente el estado de salud y la calidad de vida. Es especialmente importante en la nutrición de personas mayores debido a los inevitables cambios relacionados con la edad y las necesidades nutricionales particulares (MedlinePlus, s.f.).

En la práctica no hay alimentos que por sí solos puedan satisfacer todos nuestros requerimientos nutricionales. Por lo tanto, es necesario aprender a combinar los diferentes tipos de alimentos para proporcionar la cantidad correcta de ingesta nutricional diaria durante la tercera edad.

En este sentido, se deben incluir alimentos que aporten muchos de los nutrientes necesarios.

Algunos son altamente proteicos y fomentan la regeneración celular (carne, pescado, huevos, productos lácteos, legumbres); otros aportan energía (cereales, grasas, aceite); y otros alimentos cuya función principal es brindar protección ante ciertas enfermedades (las verduras y las frutas) (MedlinePlus, s.f.) .

5. Realizar actividades sociales, esencial para un estilo de vida saludable

Es primordial que el adulto mayor disponga de una vida social activa; esto es parte fundamental de un estilo de vida saludable. Propiciar reuniones con sus amistades, conversar, bailar, realizar manualidades, pintar, practicar o presenciar obras de teatro, etc. Todas estas favorecen el bienestar y la calidad de vida en la tercera edad.

Especialistas consideran que las actividades sociales son un aspecto vital para su salud. No sólo se recomienda que los adultos mayores tengan contacto con su familia y amistades cercanas. Sino también, con nuevas amistades y relacionarse con sus pares, que se llegan a dar en la institucionalización del Adulto Mayor. Es muy importante que se relacionen e interactúen con otras personas (cuidadores, médicos, enfermeras, etc.), intercambiando experiencias y conocimientos (Carmona, 2015).

6. Disponer de acompañamiento afectivo

El sentimiento de soledad es uno de los grandes problemas para el bienestar durante la tercera edad y, por ende, un obstáculo para tener un estilo de vida saludable. Dada la creciente movilidad de las personas, en algunos casos los hijos de los adultos mayores viven en el exterior y ocuparse de los padres puede resultar complicado.

Por este motivo es muy importante la correcta elección del lugar adecuado y conveniente que se hará cargo del cuidado de los adultos mayores en ausencia de los hijos o familiares cercanos (Swissinfo, 2014). Un adecuado acompañamiento afectivo puede brindarles momentos de gran satisfacción, proporcionando alegría, felicidad y esperanza a sus vidas.

Lo anterior ofrece grandes beneficios en muchos aspectos; como tener una mejor salud física, emocional y afectiva. También, vivir con optimismo y afrontar los cambios que se producen durante la vejez de una manera positiva, apoyándose en el amor y cariño de la familia y sus cuidadores (Ortoweb, 2017).

Así mismo, al cuidar a los adultos mayores es importante tener la previsión de que sus funciones cognitivas se preserven el mayor tiempo posible. De esta forma, pueden mantener un estado emocional que los ayude a llevar una cotidianidad plena y un estilo de vida saludable.

7. Mantener el sentido por la vida

El estado anímico o emocional también influye en el organismo y en un estilo de vida saludable.  La institucionalización de los adultos mayores, ayuda a que desarrollen un sentido por la vida y motivaciones mejorando su calidad de vida.

No es únicamente realizar actividades individuales o grupales, también es importante considerar los proyectos de vida durante la vejez. Para eso, se deben tener en cuenta los deseos y anhelos que los hagan sentir útiles; con la posibilidad de aportar a la sociedad desde la experiencia y sabiduría adquiridas en la vida (Ortoweb, 2017).

Cualquier comportamiento que beneficie la salud física, mental y emocional contribuye a un estilo de vida saludable. Recuerda que siempre se pueden mejorar la salud y el bienestar a lo largo de la vida; nunca es demasiado tarde para tomar buenas decisiones. Finalmente, las personas mayores sanas e independientes contribuyen al bienestar de la familia y la sociedad. Hay que tener en cuenta que lograr un estilo de vida saludable depende de la disposición del adulto mayor, su familia y los cuidadores; su rol es fundamental en el buen vivir durante la tercera edad.

Referencias bibliográficas

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